LAS SIETE DIMENSIONES DEL UNIVERSO

Antiguamente se pensaba que el mundo era solo de 3 dimensiones y que constituíamos el centro del universo, se pensaba que la tierra era plana y la luna un desprendimiento de la tierra, hoy sabemos que todo eso que se creía y aceptaba, no lo es. 

La ciencia poco a poco ha ido descubriendo la existencia de otras dimensiones o mundos paralelos, dimensiones espejo muy similares a nuestro mundo, donde fenómenos como la constante desaparición de personas, aviones llenos de pasajeros, barcos enteros, el famoso triángulo de las bermudas y otros tantos lugares emblemáticos como islas que aparecen y desaparecen en el radar, sin aparente respuesta científica han dado paso firme a la investigación.

En este contexto, La teoría de la relatividad dio paso a una nueva ciencia llamada la Física cuántica, que estudia estos fenómenos, dando con ello validez científica a la aceptación de la existencia de una cuarta dimensión o mundo paralelo más allá del de Euclides. Asimismo, la doctrina gnóstica desde antiquísimos tiempos nos a enseñado que el ser humano vive en un mundo de 7 dimensiones. Para complementar aún más lo anterior, textos antiguos como la Tabla de Esmeralda también lo describen.

Siguiendo la idea, cada dimensión está gobernada por leyes que permiten al ser humano su existencia y participación en ellas de acuerdo con sus características particulares que diferencian una dimensión de otra. A modo de ejemplificar, existen leyes que rigen nuestra tercera dimensión, tales como la ley de gravedad, principios de los cuerpos, acción y reacción, ley de Newton, entre otras. También debes saber en cuanto al viaje o desdoblamiento astral, hay leyes que aplican para su funcionamiento. Para entenderlo en profundidad, debemos considerar que la naturaleza y la materia tienen leyes que las gobiernan. En tal sentido, el ser humano es un ser que vive  y se desarrolla dentro de la ascendencia de 7 dimensiones fundamentales.

En cuanto a ello, la ley que permite el orden en cada una de las diferentes dimensiones,  se desprende de otra ley del universo llamada “Ley del 3”, en que vemos sus diversas manifestaciones desde lo espiritual a lo atómico. Para ilustrar lo anterior, en la parte espiritual toda religión tienen su “Divina Trinidad”, ejemplo de ello: Padre, Hijo y Espíritu Santo para la cultura cristiana; Brahma, Vishnu y Shiva en la cultura hindú;  Kether, Chokmah y Binah como representación cabalística, Osiris, Isis, Horus en el antiguo Egipto. Así también en lo atómico, se observa que dentro de toda creación, se requiere la participación de un proton, electron y neutron. Es así como variados ejemplos nos ayudan a refrendar la existencia de la ley del 3, entre ellos: 3 cerebros, los 3 colores primarios, las 3 gunas, etc.

Dado el contexto anterior, es que podemos llegar al entendimiento de la siguiente ley, también conocida como “Ley del 7”, desde la que se entiende la existencia de las 7 dimensiones, los 7 colores, nuestros 7 días de la semana, los 7 astros principales, las 7 notas musicales, así también, los 7 sellos del apocalipsis, las 7 razas con sus 7 subrazas y las 7 serpientes del kundalini. A decir verdad, el número 7 es poderoso y se manifiesta en todo,  dando orden y organización a la creación del universo, tal como se indica en la siguiente tabla:

Tabla 1. Las dimensiones y sus características

CuerpoDimensiónPropiedadLeyes
FísicoLargo, ancho, alto48
EtéricoTiempo-espacio48
AstralEternidad24
Mental5ª superiorMente12
CausalElectricidad6
BúdicoIntuición3
AtmicoEspiritualidad1

 

Quizás no entiendas a cabalidad el presente cuadro, pero al menos tendrás una idea de las dimensiones que rigen al ser humano. La ciencia oficial ya ha demostrado la existencia de la cuarta dimensión a través de la física cuántica, esto a través de lo estudiado por Albert Einstein, quien descubrió esto matemáticamente a través de la teoría de la relatividad, (descubrimiento que le fue develado en un sueño) y por medio del cual se puede explicar matemáticamente la existencia de la cuarta coordenada. En cuanto a ello, el principio se sustenta en la transformación, donde la materia se transforma en energía y la energía a su vez se transforma en materia, en otras palabras, la materia cambia de estado, pero continúa existiendo. En base a lo anterior, sería un crimen negar la existencia de la energía por cuanto es movimiento constante y también presente en el universo manifestada en distintos tipos, estados o vibraciones.

Por otra parte, cabe señalar que la ciencia oficial está muy cerca de descubrir la quinta dimensión,  la que podrá ser demostrar matemáticamente.

La cuarta dimensión

Siguiendo esta paradoja de la percepción, la ciencia ya ha descubierto la existencia de la cuarta coordenada gracias a la teoría de la relatividad de Einstein: E=M*C2, “la materia se transforma en energía y la energía se condensa en materia”. Cuando hablamos de energía pasamos a otro aspecto de la física cuántica llamado “Tiempo-Espacio”, también denominado cuarta dimensión. Los científicos rusos en los años 60’ fueron los pioneros en descubrir que el ser humano tenía otro cuerpo distinto al de carne y hueso, a este hallazgo le designaron cuerpo bioplástico, el que a través de unos lentes poderosos puede ser observado. Esta máquina también conocida como cámara de kirlian, puede evidenciar el fenómeno e incluso puede pronosticar enfermedades.

Por otra parte, la cuarta dimensión es lo que realmente se llama Tiempo, algo desconocido para el ser humano, pues solo intentamos con nuestro cerebro medir las cosas, esquematizarlas, estructurarlas y a esos intervalos como el día y la noche le denominamos tiempo, más poco es sabido respecto a él. De ahí que Einstein señala que “el tiempo es relativo”, y en el que una hora no siempre dura lo mismo, en ocasiones puede ser solo un breve momento y en otras un lapso interminable. Para entender esto, imaginemos cómo es percibido el tiempo por un par de enamorados, quien en compañía de la otra persona solo pareciera ser un instante. Por otra parte, hay instancias en que 10 minutos esperando la ambulancia frente a un caso grave de enfermedad o accidente pueden parecernos más de una hora. 

Así también, son  fenómenos propios de la cuarta dimensión lo ocurrido con los viajes espaciales de los llamados Ovnis, las criaturas elementales de la naturaleza, tales como gnomos, pigmeos, silfos y sílfides, ondinas y nereidas, seres con presencia en este plano de la cuarta coordenada. 

Por otra parte, la tercera dimensión está compuesta de eso que llamamos células, es un mundo celular rígido, pero esto no termina ahí, bien sabemos que las células están compuestas por moléculas que solo pueden ser vistas con aparatos y lentes muy poderosos y estas últimas están compuestas por átomos, y aunque “nadie nunca ha visto un átomo”, se reconoce su existencia y este último no es materia, sino más bien energía, de ahí también viene la famosa ciencia atómica con todas sus bombas que hacen colisionar átomos en una misma dirección, liberando la energía a la velocidad de la luz, de acuerdo con ello, podríamos decir respecto a las dimensiones, que estas son diversos planos de energía que operan de acuerdo con el tipo de leyes. 

En relación con lo anterior y, para que el ser humano pueda moverse en planos superiores, este necesita ser provisto de un cuerpo o vehículo para poder viajar y manifestarse. En cuanto a ello, la tercera dimensión o mundo celular provee de un Cuerpo Físico, el que está gobernado en 48 leyes, la cuarta dimensión o mundo energético, requiere de un cuerpo etérico, regido entre 24 a 48 leyes y la  quinta dimensión o mundo molecular, se expresa a través del cuerpo astral, el que se desenvuelve en 24 leyes.

La quinta dimensión o plano astral

Una vez que entendemos la existencia de la cuarta dimensión, seremos capaces de estudiar la el siguiente plano o plano astral. En relación con ello, cada dimensión tiene sus características, que para el caso de la 5ª coordenada esta se manifiesta generalmente cuando soñamos y nos dirigimos a él con la conciencia completamente dormida. El conocimiento gnóstico señala que, al momento de dormir nuestro cuerpo etérico o bioplástico se encarga de traspasar las energías que él recolecta del sol y la naturaleza cósmica, al organismo humano, en otras palabras es carga la batería. Para cumplir esta función el necesita que el operador de la maquinaria humana (persona) abandone su puesto por un intervalo de tiempo, este operador es lo que llamamos el alma, que se reviste con el cuerpo astral y es absorbido por la eternidad o quinta dimensión. 

Las leyes que rigen esta dimensión son 24 y son muy diferentes a las leyes del mundo físico (48 leyes), esto nos explica el porqué las personas en el mundo astral pueden volar, flotar, alargar partes de su cuerpo o empequeñecerse. La naturaleza de la materia en la quinta dimensión es el protoplasma, es decir una sustancia acuosa, fantasmagórica. Otro dato relevante, es que esta dimensión se encuentra más allá del tiempo y donde la eternidad se manifiesta como un eterno presente. Es por esto que, nos podemos encontrar con nuestros fallecidos o experimentar así también, los llamados sueños premonitorios o incluso ver cosas de nuestro pasado. Dentro del mundo celular las personas confunden el estado de vigilia con estar despiertos de conciencia, la mayoría de las personas están dormidas, viven una vida de sonámbulos, víctimas de todas las circunstancias que le rodean (ya hemos hablado en otros artículos de que podemos despertar en esta dimensión y utilizarla como un medio de investigación y avance espiritual).

El Cuerpo Astral

Así como tenemos un vehículo físico, conocido como cuerpo de carne y hueso con el cual el alma se reviste para tener expresión en la tercera dimensión, también nuestra alma necesita revestirse de un vehículo cuando viaja a la quinta dimensión. Este vehículo es el denominado cuerpo astral, de naturaleza sutil  y vaporea, el elemento que lo compone se llama protoplasma, es un cuerpo molecular que tiene sus leyes. Dentro del cuerpo astral todo es muy diferente a la naturaleza física.

Mundo Mental (Quinta Dimensión Superior)

A su vez, la quinta dimensión de naturaleza dual, permite la expresión y/o manifestación del mundo mental, en el que también tenemos un vehículo llamado cuerpo mental.  El asiento físico de este cuerpo es el cerebro. Asimismo, la enseñanza gnóstica nos permite el conocimiento de la mente, que en primera instancia se atribuye a su naturaleza un carácter fraccionado debido a la pluralidad del yo psicológico que tiene expresión en este cuerpo.

Mundo Causal (Sexta Dimensión)

Esta dimensión es el mundo del alma, y al igual que en dimensiones anteriores,  el ser humano tiene un vehículo que el alma utiliza, llamado “Cuerpo Causal” o “Manas Superior”. En esta dimensión no existe la materia, todo es energía, es un mundo electrónico. 

Lamentablemente, y aunque la ciencia gnóstica nos señala que tenemos alma, es clara en afirmar que no estamos en posesión de ella, esto debido al “yo” que la mantiene fraccionada en diversos defectos psicológicos, entre ellos: ira, codicia, celos, envidia, miedo, pereza, orgullo. Cada uno de estos defectos tiene atrapada/aprisionada una parte de nuestra alma, esto será materia de estudio profundo y acabado en siguientes artículos del blog y en los cursos de primera cámara que realizamos.

Mundo Búdico o Intuicional (Sexta Dimensión)

Es el mundo del “Alma Espiritual” o “Budhi”. Este cuerpo es de naturaleza femenina en nosotros y aguarda el momento de volverse a encontrar con su par, el alma humana (sexta dimensión), ella es la walkiria de los esoteristas antiguos.

Mundo Atmico (Séptima Dimensión)

Es el mundo del espíritu, “Atman”, “El intimo”, el “Real ser” o nuestro “Maestro interno”, es un mundo supremamente espiritual y matemático. En esta dimensión el ser se reviste del cuerpo atmico, en esta dimensión no existe el ego, tampoco lo bueno o lo malo; simplemente se es. En tal sentido, el Ser prescinde de la razón y del pensamiento, aspectos que para esta dimensión son innecesarios, por cuanto el Ser es en sí mismo su propia totalidad. 

Así como existen tantas personas en la tierra, existen tantos seres en el cielo, cada uno de nos tiene su padre, su “intimo” que mora en secreto en esta dimensión. El nexo o mediador entre “Atman” y el mundo físico es el alma, si poseemos alma podemos visitar al intimo, conectarnos con él. Para encarnar al intimo debemos trabajar en la disolución del ego dentro de nosotros mismos.

Una práctica para conectarnos e integrarnos con nuestro real ser es concentrarnos profundamente en el corazón y vocalizar el mantram Omnis Haum Intimo….alargando las sílabas o….mmmmm..n…iiii..s… jjjjaaaa…..u…mmm íntimo en una sola exhalación, haced esta práctica por un mínimo de 10 minutos diarios.

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