EL DILUVIO UNIVERSAL O HUNDIMIENTO DE LA ATLANTIDA

La gnosis como conocimiento universal, comprende dentro de su vasta línea de estudio, diversos aspectos relacionados con la historia de la humanidad, por cuanto su ciencia filosófica permite otorgar respuestas a los grandes misterios siempre presentes en el colectivo social. En tal sentido, la cultura gnóstica como conocimiento entregado a la sociedad a través de su guía espiritual, Venerable Maestro Samael Aun Weor, señala que variado ha sido el tránsito de la humanidad en el planeta tierra y que mucho del conocimiento se remite a la sabia interpretación de lo que las culturas primigenias tienen como registro. 

Dado el contexto anterior, es posible señalar que nuestro planeta ha albergado desde tiempos remotos a otras humanidades, y que actualmente todos quienes habitamos y compartimos este espacio pertenecemos a la quinta raza denominada “Aria”. Asimismo señala, que esta fue antecedida por la cuarta raza “Atlante” y anterior a ella la raza “Lemuria”. 

El presente artículo, tiene por objetivo desarrollar a la luz del conocimiento gnóstico, aspectos relacionados al hundimiento de la Atlántida, una poderosa civilización con antecedentes históricos que hacen mención a ella en cuanto a sus importantes avances tecnológicos, incluso superiores a los nuestros. No obstante, y pese al acabado desarrollo de la técnica científica, la humanidad Atlante llegó a su final, esto a través de innumerables cataclismos que llevaron al hundimiento del continente en el mar que lleva su nombre. Hoy en día, aún encontramos testimonios de aquella gran catástrofe en numerosas culturas las cuales narraremos a continuación.

Generalmente todos hemos oído hablar sobre el gran diluvio universal del génesis, cuyo relato bíblico declara lo siguiente: 

“Dios vio que los hombres se estaban multiplicando sobre la Tierra y la violencia y la maldad crecía en ellos, por lo que decidió destruir esa generación, pero había un habitante justo de nombre Noé, y decidió advertirle para que se salvara con su familia. 

Mandó Dios a Noé a hacer un Arca, ya que llovería sobre la tierra durante 40 largos días. Asimismo, le ordenó conseguir una pareja de animales de cada especie. Cuando comenzó el diluvio se inundó hasta la montaña más alta.

Finalmente, las aguas retrocedieron hasta que emergieron las cimas de las montañas. Noé envió una paloma y regresó con una hoja de olivo en su pico, y entonces supo que las aguas se habían retirado”.

De acuerdo con la lectura anterior, el relato es claro en sugerir la inundación que afectó al planeta. 

Sin embargo, el relato bíblico no es el único que refiere a este suceso histórico, referenciando con ello a otras culturas locales como la Mapuche y la cultura Inca. En relación con la primera, “en las tradiciones del pueblo Mapuche existe una leyenda sobre la inundación de su hogar o del planeta, esto al luchar entre sí dos serpientes, llamadas Tren Tren Vilu (culebra amiga) y Caicai Vilu (culebra enemiga)

Un día Tren Tren Vilu, la culebra amiga, advirtió a los habitantes del poblado, diciendo que la culebra enemiga los iba a exterminar con un terrible desborde del mar y les instó a refugiarse en el cerro sagrado donde ella habitaba, lamentablemente solo unos pocos concurrieron.

Cuando comenzó la inundación, y mientras las aguas subían Tren Tren Vilu elevaba el cerro hasta acercarse al sol. De esta forma, los refugiados se salvaron y los que fueron alcanzados por las aguas quedaron convertidos en peces, cetáceos y rocas. Es así y de acuerdo con el relato Mapuche, la forma en que se salvó la humanidad al bajar estos pocos hombres desde el cerro donde se habían refugiado junto con la culebra amiga”.

En cuanto a los Incas, esta cultura también expresa su historia sobre el diluvio, los que de acuerdo con sus tradiciones ancestrales, rememoran a su divinidad principal Viracocha (Dios creador), quien destruyó a los gigantes opositores con una gran inundación. De esta catástrofe, únicamente sobrevivieron dos habitantes, los que se mantuvieron en cuevas selladas, entre ellos Manco Capac y Mama Ocllo, quienes repoblaron la Tierra.

Así también, la mitología Griega relata que Zeus, el padre de los dioses, había decidido poner fin a la existencia humana, ya que estos aceptaron el fuego de Prometeo (Dios amigo de los mortales) el que fue arrebatado a la divinidad. En esta sentencia, Deucalión y su esposa Pirra fueron los únicos supervivientes, ya que Prometeo le dijo a Deucalión que construyese una embarcación, en la cual dispusieron todo lo necesario, y así sobrevivieron. Al terminar el diluvio, y una vez que se secó la tierra y las aguas retrocedieron al mar, el arca de Deucalión se posó sobre el monte Parnoso.

Por su parte, los Vedas de la India dicen que un rey llamado Svayambhuva Manu, fue avisado del diluvio por una encarnación de Vishnu en forma de un gigantesco pez llamado Matsya Avatar. Esta representación de Vishnu, arrastró el barco de Manu y lo salvó de la destrucción que ocasionó la catástrofe.

De acuerdo con los antecedentes de la cultura Inca, esta calamidad fue devastadora, ya que el agua no provenía de las nubes del planeta, sino más bien, se trataba de una creciente del océano que provenía del fondo del universo.

Asimismo, la historia del diluvio en Mesopotamia, señala que Enlil (Dios del cielo), decide destruir a la humanidad porque estos le resultaban molestos y ruidosos. Ante ello, y con el propósito de ayudar a los mortales, EA (Señor de la tierra) advierte a Uta-Na-Pistim para que construya un barco, el que debía ser cargado con animales y semillas de toda especie, para de esta forma repoblar el nuevo territorio. La historia declara que toda la humanidad perece, excepto Uta-Na-Pistim y aquellos que entraron al barco.

Seguidamente, y una vez que el agua descendió, el sabio personaje, suelta un cuervo, el que comienza a revolotear sobre el mar yendo y viniendo en diferentes direcciones, hasta que las aguas se evaporaron de la tierra. Finalmente, el mito del diluvio mesopotámico concluye señalando la ofrenda realizada por Uta-Na-Pistim a los dioses, dando con ello tranquilidad y satisfacción por el sacrificio realizado.  

De esta forma, innumerables historias con relatos similares en diversas culturas, grafican textualmente la historia del diluvio universal. En tal sentido, el conocimiento gnóstico, a través de la doctrina del Venerable Maestro Samael Aun Weor, registrada en textos tales como “Mensaje Supremo de Navidad 1977-1978”, puntualiza respecto a este relato mencionando a los Sacerdotes de Sais en Egipto. 

En cuanto a ello, los ungidos de Sais indicaron a Solón que la Atlántida había sido destruida 9.000 años antes de conversar con él, y un antiguo manuscrito Maya conservado en el Museo Británico dice lo siguiente:

«En el año 6 de Kan, el II Muluc, en el mes Zrc, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el 13 Chuen. El país de las Lomas de Barro, la tierra de Mu, fue sacrificado, luego y después de dos conmociones que lo llevaron a  desaparecer en la oscuridad de la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos lugares. Al fin la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. El texto comenta que se hundieron 64 millones de habitantes 8.000 años antes de escribirse este libro».

Por otra parte, el Doctor Pablo Sclieman, a quien se rememora dentro de la filosofía gnóstica por haber descubierto las viejas ruinas de Troya, halló entre el tesoro de Prian un extraño jarrón sobre el cual está grabada una frase con caracteres Fenicios, el cual indica: «Del Rey Cronos de la Atlántida». Por su parte y de igual forma, en Tlahuanaca, Centro América, se encontraron jarrones muy semejantes a los del tesoro de Prian.

Finalmente, se puede evidenciar que la historia del diluvio universal reúne en sus diversas versiones puntos de encuentro que, de acuerdo con las tradiciones culturales rememoran la historia de las distintas razas habitantes de nuestro planeta, respecto de la gran catástrofe Atlante. De esta forma, y con el propósito de continuar el estudio, así como también otorgar profundidad, nos referiremos en adelante a través de la publicación de nuevos artículos sobre aquel gran continente, que dio vida a la cuarta raza de nuestro planeta Tierra, y que llegado su final se vio vencida en las aguas del mar que hoy lleva su nombre.

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